Que los partido políticos son necesarios para que el sistema democrático funcione en cualquier país es una cuestión que yo no pongo en duda, sin embargo en el seno de estas organizaciones se dan situaciones que entran en contradicción con los postulados que dicen defender, con los que tratan de convencernos cuando llegan las elecciones y nos piden su voto. Me estoy refiriendo a la falta de democracia de sus estructuras internas que lleva a que ocurra frecuentemente un divorcio entre las ideas que se preconizan y la practica cotidiana en el funcionamiento. Se dan muchas situaciones caciquiles, dictatoriales y de bastante corrupción. Todos hablan mucho de democracia en sus formaciones, pero la realidad es que el funcionamiento de los aparatos veta en la práctica esa democracia interna que es tan vital para la oxigenación de la vida pública y que, paradójicamente, toda la clase política dice desear.
Uno de los problemas que más chirrea a mi entender, es la forma de elección de los candidatos. El sistema de listas cerradas y bloqueadas otorgan al aparato de los partidos un poder absoluto sobre sus organizaciones, lo que les permite limitar férreamente las discrepancias, abortar las disidencias y limitar por completo la amplitud de los disconformes. Todos los dirigentes hablan mucho de democracia en su formaciones, pero la realidad es que el pluralismo interno de nuestros partidos es inexistente. Lo que nos conduce irremediablemente a una triste evidencia: los partidos son en realidad simple y llanamente máquinas asépticas de lucha por el poder y no espacios para la creatividad política, el debate ideológico y la participación en la vida pública.
Las listas electorales las hacen los partidos eligiendo, según el criterio del aparato, quienes las componen. Los argumentos por los que se elige a unos y no a otros no suelen tener nada que ver ni con la representatividad social, ni con la formación, sino con el dedo de quien manda y la actitud obediente y servil del elegido. Vemos de candidatos a alcaldes, concejales, diputados autonómicos, nacionales, a personas que es dudoso que pudiesen serlo si hubiesen tenido que ser elegidas democráticamente con criterios de mérito y capacidad.
Los partidos durante estos últimos años se han ido transformando en grandes empresas donde ya la mayor parte de la gente no entra por su ideología, sino que entra en función de otro tipo de intereses. Un partido ahora es una empresa donde conviene entrar y aprender a servir a quien corresponde para prosperar en su momento. Vemos como muchos afiliados entran en los partidos para dar el salto a puestos de trabajo en los ayuntamientos , diputaciones provinciales o a sus empresas satélites, etcétera, etcétera. La mayor prueba de lo que digo es ver la composición de las asambleas de los partidos , el 90 por ciento son funcionarios, como consecuencia se produce una repugnante perversión del ideario del partido
Que lejos queda ya el tiempo cuando la gente entraba en la política para luchar por unos nobles ideales, no quiero decir que todavía no haya gente así, pero lo que estamos viendo, lo que llega a la ciudadania no es muy moralizante. Hoy la militancia política se ha transformado en una profesión facilona, ejercida con servil sumisión a los aparatos de los partidos, de la que es muy duro marcharse, porque muchos se han profesionalizado y han hecho de esto su medio de vida en algunos casos, en otros el medio para enriquecerse. Fuera de la politica esta gente no seria nadie porque la mayoría son desertores de sus profesiones, el que la tiene, otros no tendrían "oficio ni beneficio." ¡ Hay que tener dos huevos para mandar a tomar..... viento a todos! y ponerse a trabajar en lo que salga. Algunos hace tiempo que lo hicimos, en su momento dijimos : " En mi hambre mando yo" y no manda, ningún trepa oportunista y gilipollas, subido a muy ultima hora al carro de la democracia. Por otro lado las bases están compuestas por una inmensa mayoría de afiliados, que no militantes, gente servil e interesada que es aprovechada y utilizada por unos dirigentes mediocres a los que la ideología le importa un bledo para el control de las asambleas, proyectarse y trepar.
Los ejemplos están muy cerquita de nosotros, todos conocemos a esos "seudo dirigentes " que no gozan del apoyo, ni el respaldo del electorado del partido, pero ellos siguen "apalancados y pegados como lapas a los cargos", mediante la venta de "gracias y prebendas" , mientras la organización cae en picado por la falta de regeneración y la ausencia de nuevos lideres.
Decía Aristoteles creador de la lógica formal ; "Que todos los sistemas políticos degeneran". La democracia de partidos española ha degenerado, por culpa de los aparatos de los partidos, en una "partitocracia", que es cosa muy distinta.
La solución estaría en poner en practica nuevos sistemas de representación que nos permitirían avanzan y profundizar en la democracia, creando poco a poco el criterio racional y jurídico impuesto en casi toda la Europa democrática por el cual la legitimidad del elegido la da el electorado, y dejar a un lado el de que la legitimidad la da el partido que lo designa, esto enriquecería la participación en la política, no solo de los militantes y afiliados, sino de todo un conglomerado de grupos sociales, asociaciones representativas de la sociedad civil, además, haría ver a dirigentes y candidatos que la política hay que hacerla más allá de las puertas de la sede de la agrupación.
Urge articular nuevas e imaginativas formulas para la verdadera participación de la sociedad civil. Y para ello, lo primero es cambiar el sistema de elección actual de listas cerradas y bloqueadas, en el que todos se mueven función de los intereses personales, o de grupos, no en función de la ideología. Al final todo el mundo acaba diciendo amén a quien paga . O no diciendo ni pio durante años y apretando el botón del voto en el ayuntamiento, en la diputación o el Parlamento cuando lo ordena el jefe del grupo.
La necesaria regeneración politica sin duda vendría de una modificación del sistema electoral que deberia buscar fortalecer la participación politica de los ciudadanos con un nuevo sistema de listas abiertas.
¿Se imaginan por fin un concejal o concejala que se pateen cada día las calles de su distrito electoral, hablen con sus votantes, se interese por sus problemas y sea voz activa de sus necesidades? ¿Un diputado que responda los correos electrónicos de los ciudadanos de su circunscripción, que incluso llegue a conocer a muchos personalmente?
Puede que sea esa la única forma de transformar la política. ¿Pero interesa esto a nuestra mediocre clase politica ?. De todas maneras, como dijo Winston Churchill: " La democracia es el menos malo de los sistemas politicos".
2 comentarios:
Suscribo totalmente el mensaje del artículo. Creo que las listas abiertas harían un "barrido" de trepas y "saltabalates" impresionante. Ambos hemos estado "donde aiga" y hemos estado y salido con dignidad y decencia.
Pero quiero aprovechar la ocasión para -como periodísta y no como primo-contar algo que ambos sabemos y que no llegó a trascender a la opinión pública.
Paco Lorenzo Fernández llegó a ser "in pectore" candidato a la alcaldía de Motril...durante todo un día.
Ocurrió cuando la disputa por la candidatura entre Mariano Gutiérrez Terrón y Miguel López Barranco. La situación llegó a ser tan tensa, que Ángel Díaz Sol (secretario provincial entonces) tuvo que bajar de Granada y mantener una reunión-almuerzo en el restaurante Catena. Allí, cuando la situación estaba "estancada" alguién suguirío que como "primus inter pares", ¿por qué no podía ser el secretario geneal motrileño, Paco Lorenzo el candidato a la alcaldía?.
Pero, según yo sé, Paco no aceptó y la cosa se resolvió cuando Diaz Sol- "in extremis"- forzó que Mariano "reculara" y así quedó vía libre para Miguel L- Barranco.
Pero, de haber aceptado Paco Lorenzo, que lideraba el partido de forma mayoritaria, él hubiese sido el candidato.
Esta es la diferecnia: Antes, un secretario general rechazaba ser candidato a la alcaldía o (en mi caso) un alcalde que dejó el cargo cuando cumplió el programa electoral con el que se presentó a las elecciones
. Ahora: cuatro inútiles puestos a dedo y algún granuja de tomo y lomo, "despeazándose" por la secretaría motrileña y la alcaldía.
Es evidente que algunos colectivos, en cuanto a decencia, van - con el tiempo- como los cangrejos, hacia atrás.
(Corrígeme lo que no sea cierto).
Pero deja a estos y coge a los "otros". Peor.
Las listas abiertas pondrían a cada uno en su sitio.
MFOlvera
Es totalmente cierto lo que dices. Todo ocurrió así, yo no acepté, por que siempre he considerado que la IDEOLOGÍA y mi partido estaban por encima de mis aspiraciones personales, y aunque yo era el líder indiscutible de la agrupación en ese momento,como persona de izquierdas, era consiente de mis limitaciones y no me deje llevar ni por el ego ni por la ambición.
Como secretario general quería para candidato a alguien que diera mejor perfil para ese importante cargo que era la alcadia de Motril. Aunque después ya sabemos todos en que han degenerado la cosas en el partido y en en ayuntamiento.
Solo te corrijo en una cosa, el almuerzo no fue en el restaurante Catena, pero da igual, fue en otro muy conocido de nuestra playa de Poniente.
Un abrazo
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