Dice un popular refrán que al perro flaco todo se le vuelven pulgas. Casualidades de la vida o no, este tipo de desgracias siempre se cierne sobre los habitantes de los países más pobres,suceden allí donde la gente tiene menos recursos, y donde los gobiernos y las autoridades carecen de capacidad para hacer frente a situaciones de emergencia.
Las condiciones de vida y salud en Haiti ya eran antes del terremoto las más precarias del mundo. La pobreza era el denominador común de una población con índices sanitarios de terror. El 47 % de los haitianos sufría de desnutrición crónica y de los que sobreviven, un 60 % muere de VIH-SIDA, siendo ésta la tasa más alta en el Caribe, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Si esto era así antes de la catástrofe, facilmente podremos imaginar la magnitud del desastre que les espera a estos seres humanos
La triste realidad es que miles de personas han muerto y que otras cientos de miles más están sin hogar, sin alimentos y sin poder cubrir sus necesidades básicas. Es el momento de actuar rápido, el mundo rico debe actuar de forma rápida desplegando todos los recursos economicos y tecnicos, porque esto es lo único que puede salvar muchas vidas. Es la hora de que el mundo rico demuestre de verdad que es solidario y sensible ante el horror y el sufrimiento. Ahora los gobernantes, las Naciones Unidas , la Europa comunitaria y Estados Unidos tienen una oportunidad única para recomponer su descrédito. Todo el mundo ha de colaborar y lo ha de hacer de forma rápida. Es hora de reparar las deudas sociales históricas.
Por otro lado muchos ciudadanos de a pie nos preguntamos, ¿qué podemos hacer nosotros? ¿cómo podemos ayudar?. Cada cual que busque la manera de hacerlo, dentro de sus posibilidades. Se han articulado muchos canales de ayuda, a través de cuentas bancarias de ONG’s y otras entidades donde poder hacerlo.
Cuando pasen las urgencias, será la hora de la ayuda más importante, y que muchas veces queda olvidada. La de reconstruir el país y sus equipamientos básicos (escuelas, hospitales, etc...). Ahí también tendrán un papel importante las organizaciones solidarias de cooperación internacional, desde donde canalizar las ayudas de todas las administraciones. Ahora es es el momento de salvar vidas y de evitar las consecuencias incalculables de esta catástrofe humanitaria.
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