Francisco Lorenzo

Francisco Lorenzo

martes, 5 de enero de 2010

Hoy es noche de Reyes Magos, noche de ilusiones. Los niños superados por la ilusión tendrán problemas para conciliar el sueño. Los mayores aun peor, el tiempo parece que no pasa y recordamos nuestros días de infancia, cuando en la inmensa mayoría de los hogares había tan poquitas cosas y menos aun dinero, pero por muy humilde que fuera una familia, siempre sus majestades le dejaban algún juguete a todos los chiquillos. Quien de nosotros no recuerda aquellas camionetas de madera , los trenes de hojalata a cuerda, las muñecas de cartón, que se deshacían cuando alguna niña muy preocupada por la limpieza la metía en el baño de zinc o en la pila donde lavaba su madre, los juegos de parchis y de la oca. Después vendrían los trajes de vaquero, las pistolas con fulminantes, cananas, las bicis, los coches teledirigidos y estos últimos años las consolas, los vídeo juegos y los ordenadores.

Desde tiempos inmemoriales todas las vísperas de los seis de enero todos los papás, mamás, abuelos/as o tíos/as, hasta hermanos/as mayores, de todas las condiciones sociales han recreado para sus pequeños, toda la magia y la escenografía del aura mágica de los tres magos Melchor, Gaspar y Baltazar.

Yo ya tengo los hijos grandes, pero todavía recuerdo que me pasaba esa noche ansioso e imaginando la cara de alegría de los niños cuando descubrieran por la mañana los regalos que sus majestades les habían traído por lo bien que se habían portado durante el año.

Yo creo que en esta fiesta, a pesar de los años que tenemos, todos volvemos a ser bastante niños, mañana tambien nos levantaremos pensando si para nosotros habran dejado algo, seguro que siempre hay alguna sorpresa.

¡Melchor, Gaspar y Baltazar, os estamos esperando, ansiosos, con nuestros zapatos colocados en la ventana, debajo del arbolito o en el umbral de la puerta!.

Feliz noche de Reyes.

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