Por tercera vez consecutiva, el grupo conservador del Partido Popular Europeo (PPE) será la mayor fuerza en la Eurocámara con alrededor del 40% de los votos y entre 263 y 273 escaños, seguida por los Socialistas Europeos (PSE), con un 26% de los sufragios y entre 155 y 165 diputados. También la Izquierda Unitaria baja al caer de 41 a entre 33 y 37 eurodiputados. Al mismo tiempo sólo un 43,3% de los ciudadanos que tenían cita con las urnas acudieron a votar. Se trata de la tasa más baja de participación en la historia de las elecciones europeas.
En nuestro país esos mismos datos significaron que el Partido Popular (PP), de Mariano Rajoy se impusiera con un 42,3% de los votos frente al Partido Socialista (PSOE) del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con un 38,51%, lo que se traduce en 23 y 21 escaños respectivamente en la Eurocámara.
Mientras, Izquierda Unida (IU) conseguía mantener sus dos escaños, en coalición con la catalana ICV, pese a perder 60 mil votos con respecto a 2004. El coordinador general de IU, Cayo Lara, no dio importancia a la fuga de votantes pese a que hace un año, en las generales, IU consiguió 970 mil votos.
La abstención se situó en el 54%, lo que significa un índice ligeramente inferior al recogido en las anteriores elecciones al Parlamento europeo de 2004.
Iniciativa Internacionalista encabezada por Alfonso Sastre consiguió un éxito relativo, pues si bien obtuvo casi 176 mil votos, éstos no fueron suficientes para alcanzar el objetivo que se habían propuesto de conseguir un eurodiputado. Además si exceptuamos su victoria en el pais vasco (donde recogió el 78,6% de su apoyo electoral), en el resto de España son realmente pobres para la expectación levantada. Antes de conocerse los resultados algunos de sus dirigentes , afirmáron en la capital navarra que su candidatura ya ha "ganado" en estos comicios por el mero hecho de haberse presentado a ellos y destacó que esto es un "triunfo" que llevará "siempre en el corazón". "Llegar hasta aquí y hacer la campaña ya es una victoria".
Tampoco Izquierda Anticapitalista recogió un número de votos significativos. Sus 25 mil votos son sin duda un inicio importante para su actividad como partido político, pero no auguran un revulsivo dentro de la izquierda anticapitalista.
Por último el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), con 15 mil votos, retrocedió ligeramente con respecto a las pasadas elecciones generales, y no consiguió canalizar el descontento de la crisis en su apuesta antiUE coordinada con otros 20 partidos comunistas europeos, alguno de los cuales obtuvo importantísimos resultados (el KKE griego fue la tercera fuerza política).
Llega el momento de analizar los resultados , la verdad es simple y llanamente que la izquierda está en una verdadera crisis de identidad. Se hace absolutamente necesaria una nueva definición de sus propuestas al hilo de la crisis económica, sobre todo el nuevo papel del estado, de los medios de producción y los recursos financieros. A la vez se hace imprecisdible también analizar el papel de los partidos políticos y su elites dirigentes "altamente contaminadas por las corruptelas políticas y económicas". La izquierda social tiene que buscar formulas que permitan la participación del ciudadano en la decisiones que le afectan, es decir, propuestas que nos permita avanzar en la democracia participativa y dejarse de falsos radicalismos y ataques de izquierdismo trasnochado que solo buscan un protagonismo pasajero de aquellos que los esgrimen,mientras contribuyen a la atomizacion de las fuerzas de izquierda.
Mientras la izquierda no deje a un lado los complejos heredados del mal llamado " socialismo real y de la economía estatalizada" , la derecha seguirá campando en Europa, es más el fantasma de fascismo parece que vuelve a cabalgar, no tenemos más que mirar a Italia, o quizá no tenemos que ir tan lejos, aquí mismo, en algunas de nuestras comunidades autónomas en la que a pesar de la corrupción han ganado las elecciones la derecha chuleril y facciosa .
Está muy claro que esta no es la manera de avanzar en la consolidación de un amplio espacio de izquierdas en Europa.
En nuestro país esos mismos datos significaron que el Partido Popular (PP), de Mariano Rajoy se impusiera con un 42,3% de los votos frente al Partido Socialista (PSOE) del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con un 38,51%, lo que se traduce en 23 y 21 escaños respectivamente en la Eurocámara.
Mientras, Izquierda Unida (IU) conseguía mantener sus dos escaños, en coalición con la catalana ICV, pese a perder 60 mil votos con respecto a 2004. El coordinador general de IU, Cayo Lara, no dio importancia a la fuga de votantes pese a que hace un año, en las generales, IU consiguió 970 mil votos.
La abstención se situó en el 54%, lo que significa un índice ligeramente inferior al recogido en las anteriores elecciones al Parlamento europeo de 2004.
Iniciativa Internacionalista encabezada por Alfonso Sastre consiguió un éxito relativo, pues si bien obtuvo casi 176 mil votos, éstos no fueron suficientes para alcanzar el objetivo que se habían propuesto de conseguir un eurodiputado. Además si exceptuamos su victoria en el pais vasco (donde recogió el 78,6% de su apoyo electoral), en el resto de España son realmente pobres para la expectación levantada. Antes de conocerse los resultados algunos de sus dirigentes , afirmáron en la capital navarra que su candidatura ya ha "ganado" en estos comicios por el mero hecho de haberse presentado a ellos y destacó que esto es un "triunfo" que llevará "siempre en el corazón". "Llegar hasta aquí y hacer la campaña ya es una victoria".
Tampoco Izquierda Anticapitalista recogió un número de votos significativos. Sus 25 mil votos son sin duda un inicio importante para su actividad como partido político, pero no auguran un revulsivo dentro de la izquierda anticapitalista.
Por último el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE), con 15 mil votos, retrocedió ligeramente con respecto a las pasadas elecciones generales, y no consiguió canalizar el descontento de la crisis en su apuesta antiUE coordinada con otros 20 partidos comunistas europeos, alguno de los cuales obtuvo importantísimos resultados (el KKE griego fue la tercera fuerza política).
Llega el momento de analizar los resultados , la verdad es simple y llanamente que la izquierda está en una verdadera crisis de identidad. Se hace absolutamente necesaria una nueva definición de sus propuestas al hilo de la crisis económica, sobre todo el nuevo papel del estado, de los medios de producción y los recursos financieros. A la vez se hace imprecisdible también analizar el papel de los partidos políticos y su elites dirigentes "altamente contaminadas por las corruptelas políticas y económicas". La izquierda social tiene que buscar formulas que permitan la participación del ciudadano en la decisiones que le afectan, es decir, propuestas que nos permita avanzar en la democracia participativa y dejarse de falsos radicalismos y ataques de izquierdismo trasnochado que solo buscan un protagonismo pasajero de aquellos que los esgrimen,mientras contribuyen a la atomizacion de las fuerzas de izquierda.
Mientras la izquierda no deje a un lado los complejos heredados del mal llamado " socialismo real y de la economía estatalizada" , la derecha seguirá campando en Europa, es más el fantasma de fascismo parece que vuelve a cabalgar, no tenemos más que mirar a Italia, o quizá no tenemos que ir tan lejos, aquí mismo, en algunas de nuestras comunidades autónomas en la que a pesar de la corrupción han ganado las elecciones la derecha chuleril y facciosa .
Está muy claro que esta no es la manera de avanzar en la consolidación de un amplio espacio de izquierdas en Europa.
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