Francisco Lorenzo

Francisco Lorenzo

sábado, 13 de junio de 2009

Un pan demasiado amargo

(Dedicado a Franns Rilles Melgar, víctima de la explotación salvaje. Esa sola mano que te queda, tenla siempre llena de caricias para los tuyos y que en tu enorme corazón no anide nunca el odio, ni siquiera contra los culpable. Eso si , espero que todo el peso de la ley les caiga encima.)

Las manos, el unico capital del obrero, su emblema, con lo que se gana el pan. Las manos, fuertes, nobles, resistentes… Imaginándolas así, alzadas, majestuosas, sobrecoge aún más la foto. Franns Rilles Melgar, un emigrante boliviano de 33 años, aparece tumbado en la cama de un hospital de Valencia. Le falta un brazo, el izquierdo. Un vendaje, a la altura del codo, oculta la herida, el brutal corte. La mano ausente de Franns, su vacío, lo dice todo. Se acabó, ya no podra trabajar más.

Franns perdió el brazo hace un par de semanas en la panadería industrial en la que trabajaba propiedad de un empresario ruin y miserable, de estos que aprovechando la crisis quieren estrujar todavia más si cabe al obrero y al inmigrante. La máquina de amasar se lo segó de cuajo. El jefe, tras dejarle tirado a las puertas de un hospital, le recomendó que no contará que había sufrido un accidente laboral. Franns llevaba en la empresa cerca de dos años, no tenía contrato ni papeles y ganaba 23 euros al día por una jornada de 12 horas. No era el único. Varios compañeros más, todos ellos emigrantes también, cobraban la misma miseria.
La Guardia Civil, avisada por los médicos, acudió a la fábrica y recuperó el brazo seccionado. Estaba en la basura. El empresario cuenta que limpiaron la sangre de la máquina y tiraron la masa con los restos del brazo a un contenedor "porque era necesario seguir trabajando". Según él, era imposible reimplantar la extremidad amputada "porque estaba molida".

La realidad supera toda crueldad imaginable, esto es el pan nuestro de cada día, nunca mejor dicho, aunque no queramos verlo. Las autoridades laborales y las centrales sindicales saben de las situaciones de estos trabajadores, pero miran para otro lado, los sindicatos españoles solo se preocupan de hacer acción sindical en las grandes “ fabricas y con los funcionarios", de los trabajadores que viven en la economia sumerguida no se ocupa nadie, estos no cotizan, no forman parte del "establiment sindical," no tienen liberados que los defienda, ¡¡ La mano perdida de Franns os acusa," dirigentes amarillos y acomomodados al sistema explotador.!!
El gobierno lo ha legalizado por razones humanitarias, pero que caros le han costado sus papeles a Franns , y que cara es la supervivencia del pobre.
A ver si por lo menos la justicia impone un castigo ejemplar para estos miserables explotadores de gente necesitada a la que sociedad empuja a ganarse el pan como sea.
¡¡Un enorme y solidario abrazo compañero!!

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