Francisco Lorenzo

Francisco Lorenzo

domingo, 11 de septiembre de 2011

Me gusta esta consigna: "El lujo es una playa virgen, no un hotel de cinco estrellas"

Una gran pancarta en lo alto del hotel, un enorme grafiti abajo y una espectacular bola de una máquina para demolición colgada sobre una grúa, son los tres mensajes que activistas de Greenpeace han dejado esta semana en el hotel ilegal  El Algarrobico, en pleno Cabo de Gata, Almería, para exigir su demolición.

Lo paradójico  de esta acción de Greenpeace  fue  que los  militantes ecologistas tuvieron que soportar una manifestación de vecinos del lugar que pedían que se terminara el hotel para conseguir empleo. Lo de siempre "pan para hoy hambre  para mañana". El futuro de la zona solo se garantiza, sí el parque natural  Cabo de Gata Nijar siga siendo eso, un espacio natural totalmente  protejido de los intereses de los especuladores.

La orden dada por el Gobierno no parece tener mucha prisa en demoler este mamotreto de cemento que daña la vista, una mole de 21 pisos a 50 metros del mar.

Una docena de miembros del grupo ecologista se ha presentado en la sede de la Presidencia del Gobierno con una carta respaldada por 27.000 firmas para exigir la demolición del inmueble.

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