Francisco Lorenzo

Francisco Lorenzo

domingo, 1 de mayo de 2011

Editorial : Las desoladoras cifras del paro ensombrecen la fiesta del 1º de Mayo

Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) divulgados el viernes pasado  no pueden ser más alarmantes: el número de parados en España alcanza los 4,91 millones de personas, lo que representa el 21,3% de la población activa. La elevada cifra, sin parangón en el conjunto de los países desarrollados, viene marcada por una importante destrucción de empleo. En concreto, en el primer trimestre de 2011 desaparecieron 256.000 puestos de trabajo, la mayor parte de ellos correspondientes a contratos fijos, lo cual, además de suponer un drama para los afectados, pone en entredicho la eficacia de la reforma laboral que ha promovido el Gobierno y que persigue, en teoría, imprimir una mayor estabilidad laboral para erradicar la alta tasa de temporalidad.

El  gobierno reconoce que la situación es “grave”, pero sostiene que el desempleo ha “tocado techo”. Ojalá tenga razón. Pero, a día de hoy, la realidad es que la reforma laboral no ha animado la contratación y el plan de ajuste económico impuesto por Bruselas tampoco contribuye a estimular el mercado laboral. El Ministro de Trabajo admite que el aumento del paro “es, en parte, consecuencia del ajuste presupuestario”. Obvio, a mayores recortes, menos creación de empleo público. Una de las lecciones que arroja el dato de la EPA es que las recetas económicas que quizá convengan en la actual coyuntura a determinados países no necesariamente benefician a otros que no poseen la misma estructura productiva. El hecho es que, mientras Zapatero recibe elogios en el exterior por “hacer los deberes”, el paro roza en España los cinco millones de personas, un vergozoso drama social.

Con el 29% de la población activa  desempleada, el paro nos vuelve a enseñar su  cara  más  terrible, mucho  más allá de la fria estadística, detrás de  los números, hay  seres humanos, hay familias,  a las que  cada dia se les hace muy cuesta arriba  sobrevivir en un sistema que lo unico que entiende es de beneficios económicos, esto es sencillanamente y llanamente insoportable, aunque las movilizaciones y la ira social brillan por su ausencia, al drama que viven millones de personas en nuestro pais sigue ajena  la conciencia de la clase política y de las Centrales Sindicales. España soporta la mayor cantidad de paro de Europa, con datos escalofriantes que sitúan a un millón de personas sin recibir prestación alguna. Viven de lo que pueden, de sus familias y amigos, de centros sociales y comedores caritativos, configurando una foto del capitalismo “desarrollado” que debería combatirse con todas las energías. Dentro de este sistema no hay soluciones,  los trabajadores no tenemos nada que celebrar este 1º de Mayo, pero sí pedir muchas explicaciones a nuestros responsables políticos  y sindicales, a  los primeros por su incapacidad en la búsqueda de soluciones, a los segundos, por  su acomodación al sistema,  de forma que dejan  al conjunto de los trabajadores sin mecanismos para su defensa, desactivando toda capacidad  de lucha.  En lo sucesivo tendremos plantearnos si este tipo de sindicalismo tan de guante  blanco, tan domestico, tan en convivencia  con los gobiernos nos sirve de algo, yo sinceramente  creo que no. Nos hace falta un sindicalismo mucho más reinvidicativo frente al sistema y al poder , con autentica capacidad para organizar la lucha que  necesariamente  tendrá que dar la clase obrera  frente a esta  continua agresión. Sin un sindicalismo de clase,  nuestras "conquistas sociales" las vuelve a devorar el liberalismo económico, Hoy por hoy, el "movimiento obrero y sindical " está muerto, sus enterradores... Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez.

Abajo os dejo otra entrada con un interesante articulo de  Ramó Reig.

0 comentarios: