Francisco Lorenzo

Francisco Lorenzo

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Reseña bibliografica: Morir en Granada

Acabo de terminar de leer "Morir en Granada",  la última novela publicada  del escritor motrileño Joaquín Pérez Prados. Vaya por delante que no soy crítico literario y por lo tanto no deja de ser un atrevimiento o una enorme osadía  por mi parte el llamar a estas lineas de  forma pomposa "reseña bibliográfica" .  Aun  así , invocando la benevolencia de todos ustedes y  especialmente la del escritor, voy a tratar de darles mis impresiones sobre la novela. Ni que decir tiene, que estas páginas están abiertas a cualquier corrección que el autor de la novela quiera hacerme, para  mí  sería motivo de satisfacción personal.

 En " Morir en Granada"  Pérez Prados  narra unos hechos históricos,  pero lo hace alejándose de lo que entendemos por novela histórica, "para  reflejar la historia  ya están los historiadores", me comentaria el propio autor.  En esta obra, este  consagrado escritor motrileño con un estilo sencillo y cercano nos narra los hechos que sucedieron en Granada  el 21 de Julio de 1970. Este verano se ha cumplido 40 años de  aquellas muertes que conmovieron España y a toda Europa. Ese caluroso día la dictadura franquista mostró su cara más siniestra   asesinando a tres obreros de la construcción.

Corría el año 1970, había habido huelgas del carbón en Asturias y en el Metro de Madrid. En Granada la construcción fue a la huelga por la imposibilidad de llegar a un acuerdo en la negociación del convenio colectivo. Carrero Blanco presidía el Consejo de Ministros, Franco Generalísimo de España.
Antonio Huertas Remigio murió de un tiro en la sien. Lo mataron en la mañana del 21 de julio de 1970, cuando participaba en una manifestación pacífica durante la huelga de la construcción de Granada. Era martes y se escribía otro siniestro episodio del terror policial que imponía la dictadura franquista. La policía abrió fuego contra los 2.000 huelguistas que participaban en la protesta. Fallecieron tres obreros. Antonio Huertas era uno de ellos. Tenía 21 años. Pedía un sueldo base de 240 pesetas diarias, una jornada laboral de ocho horas y la abolición del trabajo a destajo y de las horas extras. Manuel Sánchez Mesa y Cristobal Ibáñez Encina corrían la misma suerte y por idénticos motivos.
Nadie pagó por el triple crimen. La propaganda del régimen se encargó de tergiversar los hechos. Culpó a los huelguistas de los sucesos y, en un simulacro de investigación, concluyó que "los agentes de la autoridad corrían grave peligro y se vieron obligados a disparar".

En su novela Joaquín Pérez Prados relata todo  lo que sucedió en esos días  en Granada,  utliliza para ello  dos  líneas  argumentales perfectamente diferenciadas que el escritor consigue  casar de forma extraordinaria. En su relato el escritor motrileño, aparte de narrar unos hechos que tenemos gravados en la memoria  todos los  que pertenecemos a esa generación que vivio la dictadura en  su infancia y adolescencia, nos mete de lleno en el recuerdo de una época plenamente identificable para muchos de los  que andamos  bastante por arriba de los cincuenta. En su novela,  este autor  nos descubre “otra juventud, a la que el régimen  a pesar de  sus  intentos no consigue encuadrar en sus estructuras.  Otra juventud,  que como nos muestra el joven protagonista de la novela, estudiaba y trabajaba, a la que no solo le preocupa el divertirse, si nó  que  se preocupa y se solidariza con las cuestiones sociales  de su tierra.  Otra  juventud  que con su lucha y el sacrificio de sus mejores años hizo posible el advenimiento de la democracia y de las libertades.  Esto no  lo debieran olvidar nunca aquellos que nacieron en tiempos de democracia. Será la mejor garantía para no caer en la apatía y el acomodo que muchas veces sufrimos todos y que son el mejor caldo de cultivo para que vuelvan a aparecer los sectores más rancios de nuestra sociedad y los más enemigos de la libertad.

 Los hechos que se narran en la novela de Pérez Prados deben hacernos reflexionar,  para que no dejemos que nos arrebaten lo que tanto esfuerzo e, incluso, sangre  nos costo conquistar.

En definitiva, a  juicio de mi modestisima opinión, "Morir en Granada" es  un libro  que viene a hacer justicia con la memoria de   aquellos  tres  trabajadores  que con su sacrificio  se hizo posible que la clase obrera granadina del sector de la construción conquistara el mejor convenio colectivo del ramo de toda España.
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2 comentarios:

Motril dijo...

Pues creo que el autor motrileño va a tener un problema con la sociedad general de autores al poner el mismo título de un libro que ya existe con ese mismo nombre;
ahí te dejo el enlace para que lo compruebes tú mismo;

http://www.lagavillaverde.org/NOVEDADES/morir_en_granada/cubierta2.pdf

Francisco Lorenzo dijo...

Aunque es cierto que los titulos de estos dos libros coinciden, no debiera de haber ningun problema, pues los temas que tratan son completamente distintos, el libro al que te refieres trata del maquis, concretamente de la los hemanos Quero.

Un saludo.