
Son las seis de la mañana de un día cualquiera, de un mes cualquiera, en los alrededores del puente del Toledado en la salida de Motril hacia Almeria; Pero podría ser la plaza de cualquier localidad de la costa granadina o del poniente de Almeria. Los inmigrantes se reunen con la esperanza de ofrecer la fuerza de su trabajo a los patrones de los invernaderos, los hay rumanos, marroquies, senegaleses o sudamericanos. La escena recuerda un tanto a los "esclavos" que serán escogidos por sus futuros “amos”. Están de pie, sobre la acera o en el centro de cualquier plaza, esperando a que vengan los jefes, los dueños con sus coches, furgonetas o camiones, a buscar trabajadores para sus invernaderos. Ellos siempre cogen a los que parecen mas fuertes porque saben que se trata de un trabajo duro y de fuerza. O cogen a los mas altos porque necesitan gente que lleguen a los alambres que están arriba, en los techos de plástico. Aparece un furgón y todos corren atropelladose, algunos suben, el patrón dice quiero cinco, o quiero cuatro, o quiero uno. Así todos se van acercando a los vehículos que llegan, desesperados por trabajar, no hay contrato de trabajo, no hay agencias de contratación, no hay altas en la seguridad social, no hay nada. al rato los que no han conseguido trabajo volverán a su casa .Al día siguiente tienen que volver temprano para lo mismo, para seguir luchando porque los cojan, para no perder un solo dia; por que sino trabajan, sencillamente no comen. todos los que van saben a que atenerse, la explotacion bajo el plástico ; pero es lo único que hay, si quieren comer, no queda otro remedio que someterse a las condiciones que los empresarios les imponen.
El primer día que vi esta escena, sentí una arcada en mi estomago. ¿ Como es posible que en el siglo 21 exista un vergonsozo mercado de seres humanos?, en pleno hemisferio norte después de siglos de lucha por los derecho de los trabajadores, en plena narices de las autoridades, bajo su vista gorda, y lo que es peor, con el silencio de las centrales sindicales, hoy acomodadas en un sindicalismo corporativista y amarillo que solo les sirve a los trabajadores de la funcion publica, de estos trabajadores no se ocupa nadie, es como hubiera un pacto de silencio para ignorar su exitencia. asi cada dia bajo nuestro mares de plastico continua la explotacion de cientos de hombres por otros que se aprovechan de la vunerabilidad que significa el "no tener papeles".
"En la plaza de mi pueblo dijo el jornalero al amo"........ dice una cancion popular de nuestra mal tratada y sometida Andalucia, hoy el capitalismo agrario ha sustituido los jornaleros, por inmigrantes, pero la explotacion sigue siendo la misma.
0 comentarios:
Publicar un comentario